28 mar 2013

PLATÓN (XV): Guía-resumen de la teoría etico-política de Platón



Mucho se podría hablar todavía de Platón. Como ya comenté al principio, Platón es el primer pensador que ofrece un sistema filosófico de esos que se pueden considerar "totales" y con esto quiero decir que el filósofo ateniense no se conformó con especializarse en un tema, sino que trató de dar respuesta a todo o, al menos, preguntarse por todo. La Filosofía se convertía con él en el estudio de las esencias, en la búsqueda de esas "formas" (llamémoslas eidos, Ideas o como queramos) que son el principio inteligible de la realidad. Y, claro, eso que llamamos "realidad" lo engloba todo, todo. 

Así, sus reflexiones sobre estética, cosmología o psicología, quedan por el momento aquí inéditas, porque no era el objetivo hacer una tesis sobre toda la obra platónica, sino comprender las líneas maestras y generales de su pensamiento, de la forma más sencilla posible. Y, como en ello estamos, en facilitar las cosas lo máximo posible, aquí tenéis la guía-resumen del pensamiento etico-político platónico (al igual que hicimos con la parte teórica de su filosofía):

GUÍA PARA LA EXPOSICIÓN DE PLATÓN (línea eticopolítica)


1. El objetivo de Platón es la reforma política, la reforma de la polis griega que está sumida en una profunda crisis y corrupción (condena de Sócrates).

2. La búsqueda de la justicia: El concepto central de la teoría eticopolítica platónica es la justicia. Una sociedad o un hombre son considerados buenos cuando son justos (la Justicia rige igual en lo público que en lo privado, en la sociedad que en el individuo). Ahora bien, como es más fácil ver los detalles en lo grande antes que en lo pequeño, primero se centrará en conocer qué es una sociedad justa para después, por analogía, deducir qué es un hombre justo. Ahora bien, la justicia en sentido pleno no se da en ninguna sociedad existente porque no hay ninguna sociedad perfecta (recordemos que nada es perfecto en el ámbito sensible). Por ello propone imaginar una sociedad ideal para saber qué es la justicia en sentido perfecto.

3. El origen de la sociedad: Los hombres se unen en sociedad porque no son autosuficientes. Por ello surge la división del trabajo con la que cada cual se encarga de las tareas que puede desempeñar bien (aquel oficio que conoce): clase de los artesanos o productores. Al principio podrán vivir con los recursos disponibles, pero cuando la población crezca será necesaria la conquista de nuevos territorios para poder abastecerse: surge la clase de los guerreros. Y como ahora esta sociedad requiere más organización y toma de decisiones vitales surge la clase de los gobernantes. Estos últimos deben ser los hombres (o el hombre) más sabios, aquellos que conozcan el Bien para poder dirigir a la sociedad hacia dicho Bien (filósofo-rey).

4. Justicia en la sociedad: Una vez determinadas las clases sociales, Platón afirmará que la sociedad justa es la sociedad que funciona bien, es decir, aquella que está ordenada. Una sociedad ordenada es aquella en la que cada clase desempeña sus funciones sin interferir en las de otra clase. Justicia = orden; Injusticia = desorden.

5. La educación en la sociedad: Lo que determinará a qué clase pertenece cada individuo, es decir, lo que establecerá ese orden en la sociedad, es la educación. La educación marcará los grados de conocimiento de forma que: los más sabios pertenecerán a la clase gobernante; aquellos que estén justo por debajo de esta serán los guerreros; y, en el último eslabón, aquellos que hayan recibido la educación básica (pero suficiente), pertenecerán a la clase de los artesanos. Al estar guiados por la sabiduría de los gobernantes, toda la sociedad estará dirigida hacia el Bien.

6. La ética platónica, el hombre justo: Una vez sabemos en qué consiste una sociedad justa, estamos en disposición de saber qué es un hombre justo. Así, del mismo modo que Platón divide a la sociedad en tres partes dividirá después el alma humana en otras tres: racional, irascible y concupiscible. La justicia en el hombre vuelve a identificarse con el orden: el hombre justo es el hombre ordenado, aquel que se gobierna por la razón, que somete a las partes irascible y concupiscible a sus decisiones.

7. La virtud. Platón otorgará una virtud propia a cada parte del alma: a la racional le corresponde la sabiduría; a la irascible, el coraje; y a la concupiscible, la templanza. Si la educación cala en los individuos y estos "purifican" su alma con conocimiento, entonces estas virtudes se manifestarán en el hombre justo que las posea (en el hombre justo la parte racional gobierna sobre las demás). Ahora bien, la virtud más importante es la justicia y esta no se identifica en ninguna parte del alma, sino que es la que regula el orden entre dichas partes y hace que todo funcione como debe funcionar (igual que ocurría en la sociedad). 



5 jun 2012

TEMA 11: SOCIEDAD, PODER Y LEGITIMACIÓN (Editado el 06 de Junio a las 18:00 de la tarde)

Buenas!

Aquí está, acabado y calentito, recién salido del horno, el tema 11, esta vez en formato Power Point.

Recordad que la primera parte del tema (la reflexión sistemática sobre conceptos como el poder, soberanía, legitimación...) la tenéis en el libro subrayada. Ya sabéis también que el trabajo en esta ocasión consiste en que redactéis por vosotros mismos vuestro propio tema, para que así lo tengáis listo para preparar el examen.

El índice del tema finalmente quedaría así:

TEMA 11: SOCIEDAD, PODER Y LEGITIMACIÓN

1. ÉTICA Y POLÍTICA (Todo este punto lo tenéis subrayado en el libro)

    1.1. Introducción
    1.2. La noción de poder
    1.3. El poder político. Origen y legitimación (formas de legitimar el poder político)
    1.4. La soberanía y los límites del Estado

2. TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DE LA SOCIEDAD POLÍTICA

    2.1. Teoría Antigua: La teoría política de Platón
    2.2. Teoría Medieval: La teoría política del bien común
    2.3. Teorías Modernas: Los contractualismos de Hobbes y Locke
    2.4. Teorías Contemporáneas: Los neocontractualismos de Rawls y Nozick


Y aquí tenéis los Power Points con la teoría de la segunda parte del tema (las teorías políticas):

http://www.mediafire.com/?ab5b4m9ox3fp3km


A darle caña!!!

21 may 2012

TEXTOS PARA EL EXAMEN

Buenas!

Después de quedarme preocupado tras escuchar que hay quien no ha entendido los apuntes (los he revisado y no veo todavía dónde está la dificultad... preparaos para el año que viene porque no sé qué vais a hacer con el comentario de texto), he decidido poner aquí los textos que tendréis que "comentar" en el examen (más que comentarlos, sirven como pie para que expongáis de un modo u otro las teorías que hemos visto en clase) para que podáis plantearos y pensar de antemano en casita cómo contestar si os cae uno u otro. De estos fragmentos os caerán dos.

Una tarde entera seleccionando fragmentos de textos que más directos y sencillos no pueden ser (y todavía alguien se quejará). A ver si así la corrección no se convierte en el rosario de la aurora...

De todos modos percibo bastantes problemas de actitud ante el trabajo (decir que este tema es largo es para hacérselo mirar) y así ya vamos mal. Os recomiendo que os pongáis las pilas, porque el que no estudie y me venga después con llantos, tendrá poco que hacer.

Y como consejo general os recomiendo que leáis, veáis cine más allá de "American Pie", asistáis al teatro, os planteéis dudas, penséis, debatáis y hagáis todas esas cosas que activan la materia gris y la ponen a funcionar. En algún momento cuando eráis niños os preguntábais por todo y en algún otro se os empezó a olvidar cómo se hacía.

Aquí el enlace:

http://www.mediafire.com/?1d359gvirgcdug3


Saludos!!!

16 may 2012

APUNTES SOBRE TEORÍAS ÉTICAS PARA LOS ALUMNOS DEL IES JABALCUZ


Bueno, chicos/chicas, ahí va eso. Algunos os quejaréis por la extensión, pero os aguantáis. El tema del libro es más largo y, en mi opinión (o eso espero), bastante menos claro, así que no tenéis motivos para quejaros. Si yo me he tomado el trabajo de diseñarlo para vosotros, tened la deferencia de estudiarlo.

Os dejo el enlace para que lo descarguéis:

http://www.mediafire.com/?0b9ei0taj1y1sh7


En cuanto al tipo de examen que tendréis sobre este tema os comento:

- Habrá una pregunta teórica y directa sobre algún aspecto del primer punto del tema: Definiciones y diferencias entre "moral" y "ética"; Génesis histórica de la moral, la ética y sus respectivos términos.

- Después tendréis una actividad de respuesta rápida, de "rellenar huecos" en sentencias tipo: "La ética epicúrea tiene como principio la búsqueda del ...................... y la evitación del ........................ (dificilísimo, como véis).

- Por último las 2 preguntas más importantes del examen (probablemente valdrán 3 puntos cada una). En ellas no se os pedirá que soltéis como "loritos" ninguna teoría, sino que analicéis algo (dilema moral, noticia periodística, fragmento de texto...) a través de, al menos, dos teorías éticas distintas. Os pongo un ejemplo (con lo último que hemos trabajado en clase): Imaginad que os pongo un artículo de periódico sobre la subida de impuestos a las rentas altas (esas rentas de la gente de dinero como vosotros y yo). La pregunta aquí sería: Analiza el siguiente artículo a través de los planteamientos de Rawls y Nozick sobre la redistribución de bienes.


Saludetes!!!

20 nov 2011

APUNTES DE PLATÓN (para descargar)


Dejo el siguiente enlace para los alumnos de los cinco grupos de 2º de Bachillerato del IES Delgado Hernández. Pincháis en el enlace, introducís la contraseña, esperáis los 45 segundos de rigo y a descargar (están en formato word):


http://www.megaupload.com/?d=9VK97ZZO

Saludos.

12 nov 2011

PLATÓN (XIV): La teoría ética de Platón / el hombre justo (2)


Vimos en la entrada anterior que el hombre, al igual que la sociedad, tiene una naturaleza tripartita compuesta por lo racional, lo irascible y lo concupiscible. Al igual que en el Estado ideal, el hombre que se pretenda bueno y justo debe ser un hombre equilibrado en el que sus partes más "elevadas" (racional e irascible) gobiernen sobre la más "baja" (concupiscible). Pero debemos recordar que, como también se analizó anteriormente, el individuo no es solo el producto de sus disposiciones naturales, sino también de la educación recibida que potenciará dichas disposiciones

Esto último quiere decir que si bien un individuo puede estar naturalmente más cercano a su parte racional que otro, es la educación lo que potenciará realmente su racionalidad, pudiéndole llegar a convertir a la larga en un sabio con grandes responsabilidades políticas en la sociedad (el gobernante o Filósofo-rey del que habla Platón). La educación, por tanto, es lo que conseguirá desarrollar las virtudes propias de los hombres y como sabemos que cada hombre posee una naturaleza particular, más racional, más irascible o más concupiscible según el caso, las virtudes que se desarrollen en ellos también serán particulares: la sabiduría o prudencia en el caso del hombre esencialmente racional (y que será el gobernante de la ciudad ideal platónica); el valor o coraje en el hombre irascible (que será el guerrero); y la moderación o templanza en el caso del hombre concupiscible (que será el artesano).

Estas tres virtudes, sabiduría, valor y moderación, están reguladas por esa virtud más elevada de todas que regulaba también el orden de la sociedad: la Justicia. La Justicia es la virtud gracias a la cual la sabiduría (o prudencia) se impone al valor (o coraje) y a la moderación (o templanza), regulándolas, haciendo que el individuo obre racionalmente siempre del mejor modo posible. Un guerrero valiente es muy valioso, pero si su valor no está sometido a los dictámenes de la razón pudiera darse el caso de que actuase de forma imprudente. Por ejemplo, lanzándose de cabeza contra un enemigo y poniendo en peligro a los demás por no haberlo hecho en el momento oportuno. El valor, así como la moderación, deben estar controlados por la sabiduría ya que en todo se debe obrar prudentemente si es que se quiere obrar bien. La Justicia es, por tanto, la virtud suprema (de ahí el ponera en mayúsculas) que establece la armonía en el hombre, imponiendo los límites y proporción en cada una de las virtudes propias de cada aspecto de su ser (repitamos: racional, irascible y concupiscible).
elevándolas a su máxima potencia.Y de esta manera se cierra el círculo: El verdadero conocimiento es el conocimiento de las Ideas que conforman el ámbito inteligible, coronado por el Bien, fundamento del ámbito sensible en el que se desarrolla la existencia humana y que es pura apariencia. El hombre cuya alma se eleva hacia dicho ámbito inteligible y accede al verdadero conocimiento es el tipo de sabio que debe integrar la clase gobernante que dirija a una sociedad que se pretenda verdaderamente justa. En esa sociedad ideal gobernada justamente por aquellos que saben lo que es el Bien (los gobernantes, Filósofos-reyes, sabbios) todo estará en perfecta armonía. Al estar orientada hacia dicho Bien, todos los integrantes de la sociedad se encargarán de hacer aquello que saben hacer sin inmiscuirse en las tareas de los demás. Los artesanos producirán los bienes materiales, los guerreros protegerán y los gobernantes gobernarán. Al hacer todos aquello que saben hacer, todo se hará como es debido, incluida la educación. Esa educación que recaerá sobre todos los ciudadanos hará que estos sean hombres justos, es decir, equilibrados. De esa manera, igual que en la sociedad cada clase social se ocupa de su función, en el hombre justo cada parte de su alma se ocupará de la suya, desarrollando así las virtudes capitales en todo hombre justo: prudencia, valor y templanza, armonizadas las tres por la virtud suprema de la Justicia.

En la próxima entrada, al igual que hicimos con su parte teórica, veremos una guía-resumen de la teoría etico-política del filósofo ateniense para entender la misma en poco pasos, centrándonos en lo esencial.



11 nov 2011

PLATÓN (XIII): La teoría ética de Platón / el hombre justo (1)


En la primera entrada dedicada a la sociedad ideal ya dejamos indicado que el camino a seguir sería: primero establecer qué es el "Estado justo" y así llegar a deducir la verdadera Idea de "Justicia", para después, por analogía con la teoría política, establecer qué es el "hombre justo" (siendo esto ya entrar en el terreno de la éti
ca).

Pues bien, ya vimos que la justicia en la sociedad ideal
consistía en que esta resultaba ser una sociedad ordenada en la que cada ciudadano ocupaba el lugar que tenía que ocupar, desempeñando la función para la cuál estaba preparado. La cuestión ahora es: ¿puede esta definición encajar en el hombre de alguna manera? Y la respuesta es sí. Platón establece una comparación entre la naturaleza del Estado y la naturaleza humana: del mismo modo que en el Estado encontramos tres clases sociales, encontramos en el hombre tres partes en las que se divide su alma: racional, irascible y concupiscible.

(NOTA: Platón deduce estas tres partes del alma humana reflexionando acerca de los "motores" de la voluntad humana. El hombre puede moverse en función de lo que dicte su razón (parte racional), su voluntad (parte irascible) o su instinto (parte concupiscible))

La parte racional del alma es la que está dedicada al acto de inteligir, pensar, y es la que nos acerca al conocimiento de las Ideas (verdadera sabiduría
) si está bien dirigida y se ubica en la cabeza. La parte irascible es la que representa la voluntad y el coraje humanos (la que nos acerca a las pasiones nobles, según Platón) y se situa en el pecho. Finalmente, la parte concupiscible es la parte apetitiva del hombre, la que nos acerca al deseo y los instintos (que también llama bajas pasiones el filósofo griego) y se encuentra localizada en el bajo vientre.



De nuevo el concepto de justicia se vinculará al orden, al equilibrio, y hombre bueno y justo será el hombre ordenado o equilibrado. El hombre justo, para Platón, es aquel en el que la parte racional, por ser la más elevada de todas (ya que es la que nos eleva hasta lo inteligible. Nótese nuevamente la conexión con la Teoría de las Ideas), gobierna sobre la irascible y concupiscible, del mismo modo que la sociedad justa era aquella en la que los gobernantes, por ser los más capacitados gracias a su sabiduría, gobernaban sobre guerreros y artesanos.

Esta teoría sobre la naturaleza tripartita del alma es expuesta por el filósofo ateniense en su famoso "mito del carro alado". En él se nos cuenta que el alma humana es como un carro tirado por dos caballos, uno blanco, bueno y obediente, y otro negro, malo y desobediente. El conductor del carro o auriga representa a la parte racional, el caballo blanco la parte irascible y el caballo negro la concupiscible. Este carro irá bien dirigido cuando su conductor (parte racional) domine y controle a los caballos que tiran del mismo (partes irascible y concupiscible).
Hay que ver este mito como una metáfora de la vida humana. Nuestra vida irá bien si nuestra racionalidad se impone a la irascibilidad y la concupiscencia, y mal si son cualquiera de estas las que nos dirigen. El hecho de que el carro sea alado resulta muy ilustrativo en este sentido: Las alas sirven para que el carro pueda elevarse y esta elevación representa el ascenso hacia el conocimiento que se produce cuando la razón pasa de lo sensible (aparente) a lo inteligible (verdadero). Dicha elevación solo es posible si la razón se impone a las pasiones (tanto las nobles, propias de la parte irascible, como las bajas, propias de la parte concupiscible) y es nuestra principal guía.

Un último apunte: hemos visto como por analogía con la teoría política se ha podido determinar cuál es la configuración del hombre ideal (aquel en el que su naturaleza racional domina a la irascible y concupiscible), pero si seguimos estableciendo analogías entre el campo ético y el político también observaremos conclusiones interesantes y muy fáciles de entender ¿Qué partes del alma destacarán en gobernantes, guerreros y artesanos? Pues en el caso de los gobernantes será la parte racional, en los guerreros la irascible y en los artesanos la concupiscible. Los gobernantes, como ya se dijo, debían ser los más sabios entre los ciudadanos, aquellos que en el proceso educativo demostraron mayor talento intelectual y, por tanto, una naturaleza eminentemente racional. En el caso de los guerreros, la educación sacaría a la luz su naturaleza predominantemente irascible que los convierte en los más aptos para el desempeño de sus funciones (ya que en ellos tienen que destacar el valor y el coraje). Finalmente, los artesanos, por ser los más apegados a lo sensible, tendrán una naturaleza primordialmente concupiscible y por ello estarán cercanos a lo material (en su vida y en el desempeño de sus funciones).



Vemos de nuevo como política, ética, antropología, teoría ontológica y del conocimiento se funden en un sistema filosófico totalmente interconectado. Es por esto que decía en la introducción de este autor que su teoría bien puede ser larga de explicar, pero en ningún caso compleja de entender ya que, como vemos, todo en última instancia vuelve siempre al mismo lugar: la Teoría de las Ideas.

10 nov 2011

PLATÓN (XII): La teoría política de Platón / La sociedad ideal (2)


La educación en la República


Hemos visto como el buen funcionamiento de una sociedad depende del orden que haya en la misma. Si la sociedad se crea para satisfacer las necesidades humanas, es importante que todas estas necesidades sean cubiertas por un sector u otro de dicha sociedad. Así surgía la especialización del trabajo a través de la cual cada individuo se formaría en el desempeño de una determinada función para contribuir con ella al conjunto de la sociedad. Esta división del trabajo es la que nos conducía, según Platón, a concebir tres clases sociales diferenciadas: la de los artesanos o productores, la de los guerreros o auxiliares y la de los gobernantes. Si cada una de estas clases está compuesta por aquellos individuos capacitados para desempeñar sus determinadas funciones y cada individuo se ocupa de su "parcela" sin meterse en la de los demás, entonces estaremos ante una sociedad ordenada que funciona como debe funcionar. Y en eso consiste una sociedad justa.

Ahora bien, la pregunta que cabría hacerle ahora a Platón es ¿y qué es lo que determina qué lugar debe ocupar cada individuo en la sociedad? es decir ¿cómo podemos saber a qué clase social pertenece cada individuo o, lo que es lo mismo, por quiénes están conformadas dichas clases sociales? 

Para contestar a esto observemos la siguiente pirámide: 




Si tuviésemos que determinar qué es lo que hace que los artesanos ocupen la base de la pirámide (es decir, su parte más baja) y los gobernantes su cúspide (parte más alta) ¿qué diríais que es? Es decir ¿qué es lo que hace que los gobernantes estén por encima de guerreros y artesanos? A estas alturas de la película ya os lo podréis imaginar: el conocimiento. 




El conocimiento es lo que determina la posición social de los ciudadanos. Los gobernantes estarán en la posición más elevada con respecto al conocimiento, los guerreros en la posición media y los artesanos en la más baja. Lo que determina a su vez el grado de conocimiento alcanzado por el ciudadano no es otra cosa que la educación. 


La educación es un concepto clave para entender la República platónica, porque es en el proceso educativo donde se podrá determinar qué tipo de naturaleza tiene cada ser humano y, por lo tanto, a qué clase social ha de pertenecer. De este modo, aquellos que tengan mejores capacidades o disposiciones naturales en el ámbito intelectual y vean estas desarrolladas en el proceso educativo adquiriendo un mayor conocimiento, serán los gobernantes que ocuparán una posición más elevada en la jerarquía social, mientras que los más retrasados en este campo (aunque sean más hábiles en otras tareas manuales) serán los artesanos que quedarán en la posición más baja de dicha jerarquía.

Al hablar de "disposiciones naturales" y "educación", Platón está aludiendo, por un lado, a nuestra naturaleza, a las capacidades con las que nacemos y que hemos heredado de nuestros padres, y, por otro, a la educación como motor que desarrolla esas capacidades y las eleva a su máxima potencia. Para Platón el factor que determina finalmente qué lugar debe ocupar el individuo en la sociedad es la educación. Si bien lo normal es que de padres artesanos salgan hijos artesanos, por ejemplo, por ser la herencia de los padres un factor importante en la constitución de los individuos, será el proceso educativo el que finalmente demuestre si se han alcanzado o no las espectativas creadas por esa herencia por parte de dichos individuos o incluso si se han superado. Esto es bastante lógico: Si por más hijo de gobernante que se sea, no se desarrollan las capacidades para gobernar y ese individuo no adquiere en el proceso educativo la sabiduría necesaria para desempeñar su función, lo mejor para esa sociedad es que tal individuo no forme parte del gobierno puesto que no haría las cosas bien y causaría perjuicios por su propia incapacidad. De este modo Platón deja la puerta abierta para que sea el mérito (medido en términos de sabiduría) el que determine en última instancia la clase social a la que se pertenece, aunque siempre teniendo en cuenta lo dicho: que lo habitual es que de padres pertenecientes a la clase "x", salgan hijos que pertenecerán a la clase "x" (con lo que en realidad parecía abogar porque, aunque en un principio pueda haber tránsito de una clase a otra, este tránsito no es común que se dé).

Debemos aclarar también que Platón no piensa en los artesanos como una clase social formada por analfabetos funcionales ni mucho menos. Para tener una buena sociedad debemos tener buenos ciudadanos y eso implica que todos ellos tengan una formación mínima, que todos y cada uno de los ciudadanos pasen por un proceso educativo en el que se les instruya y guíe hacia el Bien. Lo que defiende Platón desde un principio es que en lo concerniente al conocimiento, así como en cualquier otra habilidad, no todas las personas tienen las mismas capacidades (disposiciones naturales) ni cala en ellos de igual manera el proceso formativo (educación), y por ello habrá individuos válidos para las funciones de producción (artesanos), otros para las funciones de protección y ataque (guerreros) y otros para las funciones de gobierno (gobernantes). Ya que lo importante es que la sociedad cubra todas las necesidades de sus integrantes, tan necesaria se vuelve una clase social como otra (no solo de gobernantes podría vivir una sociedad). 

Pero aunque todos los ciudadanos reciban la misma educación básica, el mayor desarrollo en el grado de conocimiento hará que las vidas de artesanos, guerreros y gobernantes en el seno de la sociedad sean muy distintas. Los primeros estarán mucho más apegados a lo material y sensible, mientras que los gobernantes, por estar más cercanos al verdadero conocimiento y lo inteligible, despreciarán todo bien material, toda riqueza.

- La clase de los artesanos debe poseer en la sociedad ideal platónica la riqueza, teniendo derecho a la propiedad privada y a la familia, y se le debe permitir el disfrute de los goces materiales que se derivan de la posesión de la riqueza. Goces que son para Platón, como se puede imaginar, totalmente superficiales y engañosos: la verdad no se encuentra en lo material (ámbito sensible), sino en el auténtico y elevado conocimiento de la Idea (ámbito inteligible). Los artesanos son la clase menos elevada en cuanto al conocimiento y por ello están más apegados a lo material, físico y superficial.

- La clase de los guerreros, por el contrario, no puede tener acceso la riqueza. De esta manera se consigue evitar que caigan en la tentación de defender sus intereses privados en lugar de los intereses colectivos, y terminar utilizando la fuerza militar que poseen contra los ciudadanos que tienen la obligación de proteger. De este modo, los guerreros estarán desprovistos de toda propiedad privada y tampoco tendrán familia, debiendo vivir al "modo espartano", de forma comunitaria, afincados en barracones en los que tengan todo lo necesario para realizar sus actividades. Además, para Platón, no existe ninguna razón para excluir a las mujeres de ningún tipo de actividad y por eso podemos ver mujeres en la clase guerrera, ya que tanto en el hombre como en la mujer se encuentran similares dones o cualidades naturales, igualmente útiles para la ciudad. Este estilo de vida, como también se puede deducir, no tiene nada de negativo para Platón: el desapego de lo material es la primera condición para ascender hacia lo verdadero, lo inteligible.

- La clase de los gobernantes, debido a su posición de mayor responsabilidad política y a las elevadas tareas que deben desempeñar, tampoco tendrá acceso a la propiedad privada ni a la familia (para evitar la búsqueda de todo beneficio personal), debiendo velar únicamente por el buen gobierno de la ciudad. Su obligación es la de centrarse en la búsqueda de la sabiduría, sabiduría que les hará identificar qué es lo bueno para gobernar adecuadamente la polis, por lo que la vida de dichos gobernantes estará alejada de todas las comodidades innecesarias para cumplir su función.


Para la pregunta de por qué son aquellos que tienen más conocimiento los que deben gobernar (la figura del Filósofo-rey platónica) tenemos una respuesta sencilla ¿verdad? Como llevamos diciendo desde las primeras entradas y en consonancia con lo que pensaba su maestro, Platón defiende que solo el que conoce el Bien puede hacerlo, y el conocimiento del Bien es el más elevado de todos, aquel al que solo acceden los más sabios. Si queremos una sociedad justa que esté guiada hacia el Bien, es necesario que quienes guíen a dicha sociedad, los gobernantes, sean aquellos que conozcan en qué consiste ese Bien para poder dirigirla hacia el mismo, y como decimos esto solo pueden hacerlo los más sabios.

8 nov 2011

PLATÓN (XI): La teoría política de Platón / La sociedad ideal (1)


La teoría política de Platón

Platón desarrolla su teoría política en “La República”. La República es una obra que tiene por objeto de discusión determinar en qué consiste la justicia. Es cierto que en dicha obra se esclarece también, según Platón, qué es la verdad y dónde se sitúa (el Bien y las Ideas en el ámbito inteligible) e incluso cómo podemos llegar a tener acceso a la misma (teorías antropológica y del conocimiento), como ya vimos en entradas anteriores, pero creo que no  hace falta ya a estas alturas repetir la trascendental importancia que el conocimiento tiene en el ámbito práctico. Si lo que Platón busca desde el principio es determinar cuál es la sociedad ideal, la mejor de las sociedades posibles, es decir, la más justa, es necesario que sepamos en qué consiste la "justicia" para poder llevarla a cabo (es imposible llegar a hacer lo que no se conoce). Por eso, aunque "La República" es un libro eminentemente de carácter político-práctico, se detiene y analiza detenidamente el problema del conocimiento.


El tema “qué es la justicia” se plantea, pues, en la República (y como es normal en los diálogos platónicos), por medio de una discusión en la que se trata de definir dicha "justicia": según la opinión de los interlocutores del diálogo, la de los hombres buenos, la de los sofistas, etc., tratando en todo momento Sócrates de demostrar las insuficiencias de dichas definiciones de la justicia aportadas por todos los bandos. El método socrático llega al rescate del debate para tratar de aportar la definición más precisa de "justicia".

Platón (por boca de Sócrates en el diálogo) recalca la necesidad de que la virtud, en este caso la justicia, sea común al hombre y a la ciudad, ya que la Idea de Justicia es una y solo una, como sabemos gracias a su Teoría de las Ideas. Podríamos buscarla por lo tanto en uno y en otra en un principio, pero dada la mayor magnitud de la ciudad será más fácil encontrar la justicia inscrita en ella que en el individuo (como siempre le digo a los alumnos: nos es más fácil percibir los detalles en un “cuadro grande”, que en este caso sería el Estado, que en un “cuadro pequeño”, que en este caso sería el individuo). 


Es por este motivo por lo que Platón se centrará primero en la cuestión política para, posteriormente, y ya sabiendo qué es la "Justicia" gracias a dicha teoría política, por analogía, establecer qué es la justicia en el ámbito de la ética, es decir, en el sentido individual. Dicho de otro modo: una vez sepamos qué es una sociedad justa, tendremos las herramientas necesarias para saber qué es un hombre justo. 

Pero como no hay ninguna sociedad conocida de la que realmente podamos decir que es completamente justa (recordemos que toda sociedad existente se da aquí, en el ámbito sensible, siendo por tanto imperfecta como todo lo que puebla dicho ámbito), Platón propone que diseñemos una sociedad ideal: siendo la sociedad planteada una sociedad perfecta, no podrá carecer de ninguna perfección y deberemos encontrar en ella la justicia en un sentido pleno.

La sociedad ideal

¿Cómo tendría que ser una sociedad ideal? Dado que la sociedad debe existir para satisfacer las necesidades de los hombres, y ya que éstos no son independientes unos de otros ni autosuficientes para abastecerse, el primer fin que debe garantizar toda sociedad es un fin económico. Los hombres tienen diferentes capacidades y habilidades, siendo preferible que cada uno desarrolle las que posee por naturaleza, lo que introduce la división del trabajo en la organización de la sociedad. En una ciudad ideal deberán existir, por lo tanto, todo tipo de trabajadores: granjeros, carpinteros, labradores, herreros, etc., de modo que todas las necesidades básicas queden cubiertas y garantizadas. A estas tareas de producción se dedicará la clase de los artesanos o productores (primera clase social). 


Sin embargo, continúa Sócrates en el diálogo, una sociedad que sólo atendiera las necesidades materiales básicas sería una sociedad demasiado dura e insuficiente, pues el hombre necesita también satisfacer otras tendencias de su naturaleza relacionadas con el arte, la poesía, la diversión en general, etc. El fin de la ciudad, que comienza siendo estrictamente económico, no se limita a la producción de bienes, sino que se encamina más bien a hacer posible una vida feliz para el hombre.

A medida que la sociedad aumenta en número de ciudadanos, los recursos necesitan ser ampliados, lo que puede dar lugar a la conquista de territorios vecinos para satisfacer las necesidades de todos, conduciendo a la guerra y a la necesidad de asegurar la paz y el orden dentro de la propia sociedad. Si seguimos el mismo principio de división del trabajo tendrá que haber especialistas en la guerra y la protección que sean los encargados exclusivamente de dichas actividades. A estos especialistas Sócrates los llamará guerreros (segunda clase social).

Falta todavía, pues, algo en esta ciudad ideal: determinar quiénes serán los encargados de gobernarla. Hemos visto como la sociedad se ha ido sofisticando, diversificando y haciéndose más compleja. De un primer momento puramente productor, se ha pasado a otro en el que hay que tomar decisiones importantes para determinar qué leyes deben hacerse respetar para mantener el orden, cuándo está justificado el ir o no a la guerra, cómo debe organizarse la sociedad ahora más compleja que en sus inicios... Ni la clase de los artesanos ni la de los guerreros parecen estar cualificadas para tales decisiones puesto que, por el principio de la división del trabajo, estas tareas organizativas quedan fuera de sus competencias. Por lo tanto, hemos de añadir una tercera clase, la de los gobernantes
(tercera clase social), que serán aquellos ciudadanos capaces de organizar y dirigir dicha sociedad.  Estos gobernantes serán elegidos de entre los mejores de los guerreros que, a su vez, habían sido elegidos de entre los mejores ciudadanos.

(NOTA: Se habla aquí de primera, segunda y tercera clase social no en orden de importancia, sino en el orden en el que estas fueron deducidas por Platón. El orden de importancia es justo el contrario como veremos más adelante)

De alguna forma lo que Platón ya nos está dejando claro mediante el discurso de Sócrates es que hay algo que resulta esencial para que una sociedad sea justa: esto es, que dicha sociedad esté ordenada, es decir, que siga un orden en el que cada cual ocupe el lugar que le corresponda. Una sociedad justa es una sociedad que funciona bien y una sociedad solo funciona bien si está ordenada. Imaginemos una sociedad cualquiera en la que repartiésemos los roles al azar y no en función de la preparación y especialización de los individuos. Es decir, imaginemos que a los artesanos los ponemos a gobernar, a los guerreros a producir y a los gobernantes a guerrear ¿Cómo funcionaría dicha sociedad? Parece a primera vista que no demasiado bien. La sociedad que se pretenda justa, es decir, que pretenda actuar bien en todos sus ámbitos, debe ser una sociedad ordenada en la que cada miembro de la misma ocupe el lugar que debe. 


Pensando en esto, aunque sea brevemente, podremos entender la aversión que Platón siente hacia la Democracia. El sistema democrático ateniense se basaba en la total igualdad de los ciudadanos, es decir, en poner a todos exactamente en la misma posición con respecto al funcionamiento, protección y gobierno de la polis, mientras que Platón sostiene que debe haber una diferenciación de clases para que dicha polis sea gestionada de forma correcta. No todos los ciudadanos están preparados para desempeñar las mismas funciones y por ello si ponemos a hacer algo concreto a alguien que no sabe hacerlo, ese "algo" se hará irremediablemente mal (por decirlo de forma sencilla). Solo si ponemos a gobernar a los que realmente saben gobernar, a proteger a los que realmente saben proteger y a producir a los que de verdad saben producir, entonces tendremos una sociedad justa que funciona como es debido. La sociedad democrática está justo en la posición contraria y por ello desde la misma jamás obtendremos una sociedad justa (de ahí su empeño en reformar el sistema político ateniense). 


Aun quedan muchas cuestiones por abordar ¿Qué determina qué posición debe tomar cada ciudadano en la sociedad? ¿Cuál es el mecanismo que lo determina? ¿En base a qué criterio podemos saber que los gobernantes son los más aptos para el cargo? Dichas cuestiones serán abordadas en la siguiente entrada.



3 nov 2011

PLATÓN (X): La teoría política de Platón / Introducción



Mientras que los sofistas sostuvieron que la sociedad era el resultado de una convención o pacto (nomos) entre los individuos, para Platón, la sociedad es el medio "natural" en el que se desarrolla la vida del ser humano. El hombre es un "animal social" debido a que no es un ser autosuficiente. Los hombres no se pueden autoabastecer de todas sus necesidades tanto en el aspecto material (producir todos los bienes materiales que nos son necesarios para subsistir), como en los aspectos morales, afectivos o espirituales que nos caracterizan como seres únicos en la Naturaleza. Al ser estas necesidades naturales (tanto la supervivencia como el afecto, el amor, la convivencia...), la tendencia a consumarlas tambien lo es y por ello podemos hablar de una tendencia natural en el hombre a vivir en sociedad, debido a que será en el ámbito social donde el hombre satisfará dichas necesidades. Esta teoría de la "sociabilidad natural" del ser humano será mantenida posteriormente también por Aristóteles (quien hablará propiamente de el hombre como zóon politikon, es decir, como "animal político o social"), aunque este creerá que es aún más natural la tendencia a la unión entre hombres y no algo motivado solo por interés tal y como se entrevé en Platón.
Para no partir de prejuicios erróneos, tenemos que entender que la vida política o social del hombre era una parte esencial de su vida en general en la Atenas clásica. Hoy en día podemos concebir perfectamente una vida al margen de la política (esto no quiere decir que la política no nos afecte en caso de hacerlo, pero podemos determinar el no meternos jamás en cuestiones políticas: no votar, no interesarnos por la política y sus cuestiones propias, no tomar partido...), pero algo así era impensable para un ateniense del periodo clásico. El ciudadano tenía peso en la polis, en la presentación de propuestas y la toma de decisiones, y esto era inculcado socialmente y estaba fuertemente arraigado en la población. Así, el formar parte de la actividad política era algo connatural al ciudadano ateniense que entendía la organización de la vida de forma comunal, de manera que definir al hombre como individuo ajeno al Estado se hacía inconcebible. Cuando tratamos de definir lo que era un buen hombre para los antiguos griegos, no podemos hacerlo al margen de su condición de ciudadano.

(NOTA: De aquí procede gran parte del rechazo de Sócrates y Platón hacia la sofística ya que esta potenciaba el individualismo y destruía la cohesión social fuertemente asentada en la polis ateniense)

Es por ello que, del mismo modo que veremos cómo la teoría del conocimiento está fuertemente ligada a la teoría política (nunca olvidemos que para Platón, al igual que para Sócrates, para hacer algo bien debemos conocer cómo debemos hacerlo, y esto incluye la actividad política), veremos también que la ética platónica se explica por analogía de su teoría política. Esto se explica facilmente porque Platón comenzará la discusión planteando que la cuestión de la "justicia" (concepto central de sus teorías política y ética) podemos discernirla tanto en la dimensión individual (hombre) como en la dimensión colectiva (Estado) humana. Cuando queremos definir una buena s
ociedad lo que buscamos es una sociedad justa (una sociedad buena para todos), del mismo modo que la búsqueda del hombre bueno es la búsqueda del hombre justo (el hombre que es bueno para todos). Y si pensamos en esto un poco entenderemos que, siguiendo el hilo de su Teoría de las Ideas, la Justicia en sí, la Idea de Justicia, es una y solo una, la apliquemos al conjunto social o al individuo. Por ello tiene que existir un único modelo de comportamiento moral que encaje, tanto para el individuo como para el Estado, modelo que, por supuesto, procede del inmutable y perfecto ámbito inteligible.

Como veremos en las siguientes entradas, Platón se centrará primero en la discusión política para, una vez aclarado lo que es un Estado justo, definir por analogía con este lo que es un hombre justo (en su teoría ética).